Una noche, a orillas del Nilo, una hiena se encontró con un cocodrilo. Ambos se detuvieron y se saludaron. La hiena dijo:
¿Cómo has pasado el día, señor?...
Muy mal -respondió el cocodrilo-. A veces, en mi dolor y tristeza, lloro. Y entonces las criaturas dicen: ""Son lágrimas de cocodrilo""....Y eso me hiere mucho más de lo que podría contar.
Entonces la hiena dijo:
Hablas de tu dolor y tu tristeza, pero, piensa por un momento en mí. Contemplo la belleza del mundo, sus maravillas y sus milagros y, llena de alegría río, como ríen los días. Y los pobladores de la selva dicen:...
""No es sino la risa de una hiena.""
Kalil Gibran
