Este fin de semana es carnaval....
Acabara el proximo miercoles,con el entierro de una sardina, pez humilde
que se presta a esta mofa, pez azul que quiere estar en el mar no debajo la
tierra hueca proxima al asfalto de cualquier ciudad, pez que no es pez si se
usa para estos rituales. � Pobre pez �
Dicen que su entierro simboliza el entierro del invierno, el deprendimiento
de los frios, la caducidad de las horas cortas, el desasosiego de las
soledades cerca del fuego. Dicen que la sardinita representa todo esto, y el
recuerdo de que empieza la cuaresma, tiempo de penitencias, abstinecias de
carne, llantos de pasi�n, cruces, cirios, crisantemos, inciensos y palios en
el altar de nuestras vidas. Colores morados, y granas en la mirada. Jamas
pens� que un pez tan anodino tuviera tantos simbolismos.
Sera que necesitamos proyectarnos en sus escamas para dejar una estaci�n del
a�o tan hermosa como el invierno, sera que recurrimos a un ritual tan
puntual para avivar nuestra conciencia m�stica, sera que en un entierro
esteril de la sardina nos sentimos m�s vivos, sera que tolerando esa idiotez
nos autorizamos a ser libres.
Por ser, pueden ser muchas cosas, incluso un
motivo para cenar con los amigos, sardinas, tortilla y un poco de vino.
Lo mas grave del carnaval, no es la sardina, que en definitiva es acto
infantil, que esta en la practica de los p�rvulos, y en el recuerdo acasico
de los adultos.
Lo m�s grave de estos festejos, es la revoluci�n de los disfrazes, que con
aire convulsivo participamos todos.
Fiesta pagana, dicen los progres, un disparate dicen los viejos, una
chorrada dicen los modernos, pero todos nos dejamos llevar por la corriente
popular de esconder por un d�a nuestra identidad primera, nuestra vida gris
asumida, y nuestra cara de pocos amigos.
Decidimos que, por un d�a seremos
nosotros mismos, travestidos, brujas, principes, condes sangrientos,
violadores, militares, monjas, virgenes y martires, obreros de la
construcci�n, fontaneros, galletas, dados, cerezas naranjas, sol, luna y
estrellas parcas. Decidimos por un d�a dar color a nuestra vida, dar
realidad a nuestros instintos, dar sue�os a nuestras horas, dar expresi�n a
una careta que sustituye nuestra cara opaca y covulsa por una vida
deteriorada a golpe de represiones y auto-culpas.
Aceptamos con estas fiestas que invitan al camuflaje, que nuestra vida no
tiene color, que somos sedimento de aguas turbias, que somos esperpentos de
nada. Aceptamos con el disfraz de colores, que por un d�a seremos algo que
nos ilusiona y nos atrae y que podremos optar entre caer en el anonimato o
llamar la atenci�n de quien nos rodea y plazca.
Podremos emborracharnos, y
decir las cosas a la cara, con un sentir de sinceridad inusual en nuestra
vida cotidiana, nos daremos permiso para hacer lo que nos de la real gana.
Cantar, reir, gozar, saltar y brincar alrrededor de la sardina enterrada.
Yo me pregunto: � No es m�s facil llevar esta vida alegre de carnavales y
entierros el resto de la temporada?
Dejar las estaciones sin m�s ritual que la vivencia del presente.
Tener la mistica de la vida, llena de olores a flores y colores de d�a.
Ser libres a cada instante, virtud hermosa del ser humano.
Sonreir y reir, enjambre de salud cotidiana.
Ser sinceros, honestos, autenticos debajo del disfraz de nuestra piel los
trecientos y pico d�as del a�o. Ser lo que queremos ser, no es un derecho
pagano, ni un disparate.
Poner color a los d�as, dar sentido a las horas es un presagio de sabiduria.
Dejar� que pasen los carnavales sin pena ni gloria, dejar� que mis cinco
sentidos se disfrazen eternamente de mi auteticidad primera: LA MIA.
No necesito d�as ni fechas de calendario para ser lo que quiero ser:
Mujer, madre y amiga.
No necesito tiempos para redimir los colores, no necesito pautas populares
para decir lo que pienso y entregar una sonrisa, no necesito una sardina
para ver el paso del invierno, no necesito estas horas para mandarte un
beso.
....Por tanto, decido que mi carnaval es cada d�a.
Dejar� la sardina al mar y mirar� la vida.
Elvira
Carnaval 1999
