Una mañana temprana de domingo, no puedo dormir, salgo a la terraza de mi casa. Falta poco para salir el día, ¡Que maravilla! Que bien se respira, todo silencio, las gentes duermen, las calles tranquilas, a escasos 400 mts, el Mar, mi Mar, Mediterraneo. Que sereno está, tranquilas sus aguas. Por sus luces, a lo lejos se divisan los pescadores, con sus barcas en calma.
Ya llega el dia, el sol en el Mar, naciendo. Los pájaros, con sus trinos empiezan a salir de sus nidos. Las palomas, del parque cercano, van desfilando. Tengo la mente perdida en la lejanía, en las azules aguas del Mar. De pronto, una paloma blanca, se posa cerca de mi terraza.
Como una película, desfila por mi mente, un pensamiento, un deseo, y en silencio hablo a mi paloma blanca. Paloma, tú que eres el simbolo de la paz. Paloma mensajera, que por el mundo vas. ¿Podrias tu llevar, estos mensajes de paz? A los que mandan, diles que acaben las guerras, que termine esta atrocidad. Por culpa de unos locos, a cuantos seres exterminaran, sin culpa ninguna, tienen que pagar, con el horror de los horrores, viendo a sus seres queridos, como los van matando, como los van a matar.
Frio, hambre, dolor, desesperación, es que no hay quien mande, que tenga cordura, corazón. Cuanto sufrimiento, frio, lluvia, nieve... nieve, roja... roja nieve, teñida de sangre. Por la sangre, derramada, por alguien que dejo, su vida. ¿Quién les llorara? ¿Acaso nadie? ¿Perdieron tambien su vida? Por qué, ¿Se sabe por qué?.
¡Ah! Muharem Alija, desde que te ví, en el campo de refujiados, no dejo de pensar en tí, tengo grabada, en mi mente, tu semblante, rubio como el sol, expresión llorosa, por la pena de tanto dolor, ¿Qué habrá sido de tí? ¿Sobreviviras? ¿Te harás hombre? ¿Creceras con odio, rencor, qué será de tí, y tu familia, o amigos, los habras perdido? No desesperes, esto terminará, aunque por ello, tú jamas, habrás de olvidar.
¡Ah! Mar... Mar Mediterraneo, te veo, tan cerca y tan lejos. Pregunto a mi Mar, ¿Me puedes contigo llevar? ¡Ohhh! A el me voy, a el me entrego, a el me dejo llevar, hasta sus entrañas, que la tierra, yo no pueda divisar. Donde allí, pueda olvidar, los sinsabores, y la falta de humanidad.
¡Oh! mi querido Mar... no te me adentres demasiado, qué tambien, hay bueno y malo, como en la Tierra, que acavo de dejar.
Con amor...Alea
